La era digital que habitamos exige un alto flujo de información por parte de aquellos que busquen destacar en la carrera de ratas hacia el tecnofeudalismo. Un efecto natural de esta competencia es la tendencia marcada de (casi) toda empresa tecnológica a ultimadamente reducirse en una minera de datos.
Es en este contexto en el que es casi obligatorio desconfiar inmediatamente de cualquier empresa tecnológica que surge FUTO a modo de protesta directa a la filosofía hegemónica de Sillicon Valley. Fue fundada por Eron Wolf en 2021 con una misión clara: regresar a la gente el control de su tecnología. 1
Como ya se estipuló anteriormente, uno debe desconfiar por defecto de cualquiera empresa proveniente de Sillicon Valley (y cualquier empresa en general, para el caso). Sin embargo, las acciones son, al final del día, el medio más honesto de comunicación y, el mensaje que FUTO ha dado durante la totalidad de su existencia a través de su actuar concuerda a la perfección con la ideología en la que dicen creer.
Uno solo tiene que voltear a ver la lista de productos que activamente mantienen para percatarse de su compromiso con la misión; GrayJay, FUTO Keyboard y mi favorito, Immich. Todos proyectos que abordan una necesidad crucial en la vida digital del ciudadano de a pie con un enfoque en código abierto, así como en entregarle el control absoluto al usuario.
Son estas compañías las que deben recibir apoyo, pues organizaciones como esta contribuyen a esa fuerza equivalente al 0.1% del poder de las grandes empresas que, a pesar de su diminuta magnitud, es capaz de frenar la extinción de la verdadera libertad digital.